divendres, 1 d’abril de 2016

Hoy: EL GUION RADIOFÓNICO

Si algo se necesita a la hora de hacer un programa radiofónico es el guion.

Probablemente, los locutores con largas carreras en el medio dirán que no lo usan demasiado: que está ahí para ignorarlo. Pero eso solo es cierto cuando la profesionalidad, la experiencia y, sobre todo, la práctica permite que tengamos interiorizado completamente el esquema de lo que hemos de decir y de lo que viene a continuación. Es fácil que sin ese guion interiorizado nos quedemos mirando el micrófono, completamente en blanco; o, peor todavía, que empecemos a desbarrar: a perder el control sobre nuestra voz, la velocidad con la que hablamos, el contenido de lo que decimos, etc. Es extraordinariamente fácil que la sensación de anonimato de la pecera -la ausencia de una cara para nuestro interlocutor- nos provoque comodidad... y de la comodidad a la burrada hay una corta distancia.

Por eso conviene tener un guion, aunque sea para ignorarlo. Especialmente si se trata de los primeros programas que emitimos. Sin embargo, ¿cómo se hace un guion radiofónico? Aquí dejamos algunas claves. Las principales: ten SIEMPRE claro qué debes decir en cada momento y qué viene después; y, sobre todo, NO LEAS. Basta con un apunte personal, una anotación guarripera a mano, pero no entres en la pecera sin algo apuntado (procura, además, que no te obligue a girar la hoja en antena porque eso SUENA MUCHO, como palomitas estallando bajo el micrófono, por más que creas estar siendo disimulado).

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